Sebastian 🇨🇴 – Le Pedí a Dios que Me Guiara, Pero No Quería el Islam!
29/11/2025Sebastian 🇨🇴 – Le Pedí a Dios que Me Guiara, Pero No Quería el Islam!
29/11/2025Cómo las Creencias Paganas Influyeron en el Cristianismo, y lo que Jesús Realmente Enseñó
Índice
- La Trinidad y las Tríadas Divinas Paganas
- Jesús como Dios-Hombre: Un Modelo Pagano
- Muerte, Resurrección, y Mitos Paganos
- Rituales y Símbolos Paganos en el Cristianismo
- Intermediarios Entre Dios y los Hombres
- Los Orígenes Paganos de la Navidad
- Cómo el Sincretismo Cambió el Cristianismo
- El Monoteísmo de Jesús y su Preservación por Parte del Islam
- Por Qué Eso Importa
- Fuente del artículo
Jesús predicó la devoción a un solo Dios, pero lo que muchos cristianos practican hoy se ha apartado de sus enseñanzas. Aquí exploramos la historia de la influencia pagana en el cristianismo, y por qué es tan importante volver al mensaje original de Jesús: el monoteísmo puro.
El judaísmo, el cristianismo, y el Islam suelen agruparse como las tres fes abrahámicas — religiones monoteístas que remontan sus raíces al profeta Abraham. Sin embargo, un análisis más profundo de la historia revela que, con el paso de los siglos, muchas doctrinas y prácticas centrales del cristianismo han sido moldeadas por influencias paganas, alejándose del monoteísmo puro que Jesús mismo predicó. Desde la doctrina de la Trinidad, hasta el simbolismo de la cruz, y el uso de intermediarios, muchas de estas prácticas surgieron a través de una intensa interacción con el mundo grecorromano pagano.
Esto no es una teoría conspirativa ni un intento de desacreditar al cristianismo. Es una revisión honesta de cómo el cristianismo que conocemos hoy evolucionó en un entorno saturado de creencias paganas y, al expandirse, se adaptó a las culturas que encontró. Comprender esta historia es clave para distinguirla de lo que Jesús realmente enseñó y así seguimos su ejemplo auténtico.
La Trinidad y las Tríadas Divinas Paganas
¿Enseñó Jesús la Trinidad?
Una de las creencias centrales del cristianismo actual es la Trinidad: la idea de que Dios se manifiesta en tres personas — el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Sin embargo, Jesús nunca enseñó la Trinidad. El concepto de una tríada divina tiene sus raíces en prácticas paganas. Históricamente, la Trinidad no fue incorporada a la doctrina cristiana sino hasta siglos después de Jesús, presentado por primera vez en el Concilio de Nicea de la Iglesia en el año 325 d.C., y luego desarrollada en el Concilio de Constantinopla en el 381 d.C.
Mucho antes del cristianismo, religiones paganas en todo el mundo creían en grupos de tres deidades. Los antiguos egipcios adoraban tríadas como Amón, Ra y Ptah. Un himno egipcio proclamaba: “Todos los dioses son tres.” Los babilonios adoraban la tríada de Nanna, Shamash e Ishtar. El hinduismo presenta la Trimurti, donde el dios supremo Brahman se manifiesta como Brahma, Vishnu y Shiva. Un texto hindú declara: “Aquel que es el dios eterno se convirtió en los tres dioses.” Estructuras similares existieron en el mundo grecorromano: la diosa griega Hécate era representada con tres cabezas; los romanos adoraban a Diana como diva triformis (diosa de tres formas); y tribus del noroeste europeo veneraban a las Matronae, un trío de diosas madre. Incluso los antiguos persas tenían su tríada divina: Ahura Mazda, Mitra y Anahita. Estos ejemplos demuestran que la idea de tres deidades relacionadas es una creencia antigua profundamente arraigada en el paganismo.
El filósofo griego Aristóteles proclamó la importancia mística del número tres, diciendo que la tríada abarca el principio, el medio y el fin, simbolizando plenitud y orden divino. No es coincidencia que muchas religiones paganas estructuraran a sus dioses en tríadas, y que este mismo marco haya influido en la teología cristiana.
Aunque muchos cristianos argumentan que la Trinidad es “única”, históricamente representa una adaptación teológica, no una revelación coherente con el monoteísmo bíblico. Jesús nunca enseñó que Dios fuera tres personas. Cuando le preguntaron por el mayor mandamiento, Jesús reafirmó la misma creencia proclamada siglos antes por Moisés:
Jesús como Dios-Hombre: Un Modelo Pagano
Cómo las Culturas Paganas Veían a los Hombres Divinos
Otro cambio importante en el cristianismo se produjo en la forma de entender a Jesús. Muchos cristianos afirman que Jesús es el Hijo encarnado de Dios, o incluso Dios mismo. El Nuevo Testamento a menudo retrata a Jesús como plenamente divino y plenamente humano, pero esta idea habría resultado extraña y chocante para el público judío al que Jesús predicaba, cuya teología era profundamente monoteísta.
En la Biblia hebrea, Dios declara claramente que no es un hombre (Números 23:19). La expectativa judía del Mesías era la de un siervo humano elegido por Dios, no Dios mismo.
La idea de un dios-hombre, en cambio, es central en las religiones paganas. La mitología grecorromana está llena de relatos de dioses que engendran hijos con mujeres humanas. Zeus, por ejemplo, es descrito como el padre de Perseo con la mortal Dánae, y Hércules también fue considerado un ser divino-humano. En Roma, Julio César fue oficialmente deificado tras su muerte. Una inscripción lo llama “el dios manifestado, salvador de la humanidad.” Augusto César fue venerado como divino en vida, y una inscripción del año 9 a.C. declara que su nacimiento fue “el comienzo de las buenas noticias para el mundo” — un lenguaje casi idéntico al que el Evangelio de Marcos utiliza para describir a Jesús (Marcos 1:1).
Justino Mártir, apologista cristiano del siglo II y posteriormente canonizado como santo, admitió en el capítulo 21 de La Primera Apología que las afirmaciones del cristianismo sobre Jesús no eran nuevas: “Cuando decimos que Jesucristo nació de una virgen, fue crucificado, murió y resucitó, no decimos nada diferente de lo que ustedes creen acerca de los hijos de Júpiter.”
Sin embargo, Jesús nunca pidió ser adorado. Él oró a Dios, dio gracias a Dios, y dependió de Dios:
De hecho, los Evangelios describen a Jesús adorando a Dios en postración, poniendo su rostro en el suelo con humildad: “Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando…” (Mateo 26:39). Esta postura de sumisión total a Dios es la expresión física más clara de adoración, y es la misma forma en que oran los musulmanes. Demuestra que Jesús se veía a sí mismo como siervo de Dios, no como Dios.
Muerte, Resurrección, y Mitos Paganos
Relatos del Resurrección de Tres Días Antes del Cristianismo
El relato cristiano de la muerte y resurrección de Jesús después de tres días, aunque significativo para muchos cristianos, tiene paralelos claros en mitos paganos antiguos. Se decía que la diosa sumeria Inanna había descendido al inframundo durante tres días antes de volver a la vida. El Credo de los Apóstoles cristianos tempranos incluye la afirmación de que Jesús “descendió a los infiernos” y resucitó al tercer día, un motivo muy similar al mito de Inanna.
El Evangelio de Mateo (27:52-53) también describe un evento extraordinario tras la muerte de Jesús: la tierra tiembla, las tumbas se abren y muchos santos muertos resucitan y aparecen en Jerusalén. Sin embargo, este episodio no aparece en los otros Evangelios, ni en las cartas de Pablo, ni en relatos históricos como los de Flavio Josefo, historiador de Jerusalén del siglo I, lo que plantea serias dudas sobre su autenticidad.
Los eruditos cristianos modernos admiten que este pasaje es problemático. Mike Licona, un erudito estadounidense del Nuevo Testamento, lo califica de “imágenes apocalípticas,” mientras que el apologista cristiano William Lane Craig reconoce que pocos eruditos lo aceptan como historia literal.
Si este milagro realmente ocurrió, ¿por qué está completamente ausente del registro histórico? Y si no ocurrió, ¿de dónde es esta idea? Es probable que esta idea haya sido influenciada por el festival griego pagano de Antesteria, celebrado durante tres días, en el que se creía que los muertos caminaban entre los vivos.
Rituales y Símbolos Paganos en el Cristianismo
La Comunión, la Cruz, y el Culto Pagano Antiguo
Los rituales cristianos también reflejan tradiciones paganas anteriores. En Juan 6, Jesús supuestamente dice a sus seguidores que coman su carne y beban su sangre para obtener vida eterna. Hoy en día, los cristianos completan la Eucaristía o Comunión comiendo pan y bebiendo vino, lo que simboliza esta práctica. Sin embargo, estos rituales se asemejan estrechamente a prácticas del culto egipcio al dios Osiris. El pan y el vino simbolizaban su cuerpo y su sangre, y se creía que quienes los consumían en el ritual podrían conectarse con él y obtener la vida después de la muerte.
En cuanto a la cruz, aunque hoy es un símbolo central del cristianismo, la Biblia nunca describe su forma con precisión. El ankh egipcio, un símbolo de vida y resurrección, guarda un notable parecido con la cruz tanto en forma como en significado. De hecho, los primeros cristianos y paganos debatieron sobre la propiedad del símbolo de la cruz, tal y como lo registró el historiador del siglo V Sócrates Escolástico. Las cruces jeroglíficas encontradas en el templo de Serapis fueron reclamadas por ambos grupos como elemento central de su fe.
Intermediarios Entre Dios y los Hombres
La Oración, Jesús, y el Surgimiento de los Santos
Jesús fue enviado como mensajero para guiar a las personas hacia Dios, no para ser adorado en lugar de Dios. Enseñó a orar directamente a Dios: “Padre nuestro que estás en los cielos…” (Mateo 6:9)
Sin embargo, con el tiempo, la comprensión cristiana de la oración cambió. El cristianismo normalizó la oración en nombre de Jesús, a través de Jesús, e incluso a Jesús, alejando gradualmente la adoración del Dios único que el propio Jesús adoraba.
La iglesia introdujo un sistema de santos que actuaban como intermediarios, muy similar al de las deidades paganas. Los creyentes asignan a los santos el patrocinio de profesiones o lugares, rezan a través de ellos creyendo que pueden llevar sus oraciones a Dios, o incluso rezan directamente a los santos y les piden ayuda. Sin embargo, esto no es lo que predica la Biblia.
Jesús fue claro: “Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.” (Mateo 4:10)
Los Orígenes Paganos de la Navidad
Saturnalia, Sol Invictus, y el 25 de Diciembre
Quizás el ejemplo más visible de la influencia pagana en el cristianismo sea la propia Navidad. La Biblia nunca menciona la fecha de nacimiento de Jesús, ni instruye a los creyentes a celebrarla. De hecho, los primeros cristianos evitaban por completo los cumpleaños, ya que los consideraban costumbres paganas. El 25 de diciembre ya era una importante festividad religiosa en el Imperio Romano mucho antes del cristianismo, sobre todo la fiesta de las Saturnales, caracterizada por banquetes, intercambio de regalos y excesos, y más tarde el cumpleaños oficial de Sol Invictus, establecido por el emperador Aureliano en el año 274 d.C.
A medida que el cristianismo se extendía entre las poblaciones paganas, los líderes de la Iglesia adoptaron esta fecha para facilitar la conversión en lugar de eliminar las tradiciones existentes. Como resultado, muchas costumbres navideñas, como el intercambio de regalos, la decoración de los hogares, y los árboles de Navidad, no provienen de las enseñanzas de Jesús, sino de antiguos cultos al sol y a la fertilidad.
Santa Claus, el Árbol de Navidad y la Idolatría Moderna
La decoración de árboles de hoja perenne era habitual en las culturas paganas, que consideraban los árboles como símbolos sagrados de la vida y la renovación durante el solsticio de invierno. Las tribus germánicas celebraban el Yule llevando árboles de hoja perenne a sus hogares como símbolos de la vida que perdura a través de la oscuridad, mientras que los romanos decoraban sus casas y templos con vegetación durante las Saturnales. Las propias escrituras bíblicas advierten contra la adopción de rituales centrados en talar árboles, adornarlos y tratarlos como objetos sagrados (Jeremías 10:2-4).
La tradición navideña de Papá Noel suele descartarse como una diversión inofensiva. Sin embargo, cuando se examina de cerca, Papá Noel funciona como un sustituto religioso. A los niños se les enseña a pedirle lo que quieren. Se dice que él sabe cuándo están dormidos o despiertos, que juzga su comportamiento moral, y que los recompensa o castiga en consecuencia. Estas no son cualidades neutrales, sino atributos divinos que pertenecen solo a Dios. Fomentar la idea de Papá Noel enseña silenciosamente a los niños a depositar su fe, esperanza y confianza en alguien que no es Dios. Esto contradice directamente el mensaje que predicó Jesús de creer solo en Dios. Y cuando los niños finalmente descubren que Papá Noel nunca fue real, esto puede erosionar silenciosamente la confianza en la autoridad espiritual en su conjunto
Cómo el Sincretismo Cambió el Cristianismo
Pablo, los Gentiles Conversos y la Adaptación Pagana
Entonces, ¿cómo evolucionó el cristianismo desde el mensaje original de Jesús de monoteísmo puro, arraigado en la tradición judía de devoción absoluta a un solo Dios, hasta convertirse en una fe rica en motivos paganos? La respuesta no está en la conspiración, sino en el sincretismo, es decir, la mezcla de diferentes tradiciones religiosas cuando las culturas se cruzan. El cristianismo primitivo surgió en un mundo grecorromano impregnado de politeísmo y mitos. A medida que el mensaje de Jesús se extendía más allá de las comunidades judías hacia el mundo gentil (no judío), sus seguidores adaptaron la religión para que resonara con esas normas culturales.
Pablo de Tarso, una figura clave en el cristianismo primitivo, desempeñó un papel fundamental en esta transformación. Adaptó el mensaje de Jesús al público gentil, abandonando prácticas judías como la circuncisión y la observancia del sabbat. Los gentiles, acostumbrados a las historias de hombres divinos y dioses salvadores, interpretaron a Jesús a través de ese prisma familiar. El Libro de los Hechos lo ilustra claramente. Después de presenciar un milagro de Pablo, una multitud exclama: “Los dioses han descendido a nosotros en forma humana.” Idolatrar a los hacedores de milagros era algo natural para el público pagano.
Los teólogos de la iglesia primitiva admitieron esta doble influencia. Gregorio de Nisa, obispo del siglo IV, escribió que la teología cristiana ocupa un término medio, rechazando tanto el monoteísmo puro de los judíos como el politeísmo de los griegos, pero tomando prestados elementos de ambos. Así, el cristianismo se convirtió en un híbrido entre el monoteísmo judío y el politeísmo pagano.
Jesús pasó de ser un profeta y Mesías a un ser divino. La oración dejó de dirigirse únicamente a Dios para ofrecerse a través de Jesús, en nombre de Jesús e incluso a Jesús. Se introdujeron los santos como intermediarios espirituales. Las fiestas, los símbolos, y los rituales arraigados en la cultura pagana se absorbieron en la práctica cristiana. Nada de esto fue enseñado por el propio Jesús, pero poco a poco se convirtió en el cristianismo “normal.”
El Monoteísmo de Jesús y su Preservación por Parte del Islam
Volviendo al Dios Único que Adoraba Jesús
Desde un punto de vista bíblico y moral, todas estas influencias paganas en el cristianismo no son un tema menor. A lo largo de las Escrituras, Dios advierte repetidamente contra asociarlo con otros. Solo Dios es el Creador, el Sustentador, el Dador de vida, y el Único que merece adoración. Dirigir los atributos divinos y los actos de devoción hacia cualquier otra persona es difuminar el mensaje mismo que Jesús vino a restaurar.
Cuando se le preguntó a Jesús sobre el mandamiento más importante, no habló de la Trinidad, los santos o los sacramentos. Reafirmó el monoteísmo puro: “Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es uno” (Marcos 12:29). Él oró a Dios, dependió de Dios, y exhortó a otros a hacer lo mismo. Nunca se presentó a sí mismo como objeto de adoración.
El Islam restauró el mensaje original de Jesús de forma clara y completa. El Islam honra a Jesús como el Mesías y un gran mensajero de Dios, pero rechaza firmemente la idea de que él comparta la divinidad de Dios. Deificar a Jesús es imitar a los paganos de antaño.
El Corán elimina la confusión utilizando un lenguaje claro y explícito. Evita palabras como “Padre” o “Hijo” para describir a Dios y a la humanidad, sabiendo lo fácil que es malinterpretar tales palabras en las culturas paganas. La adoración es sencilla: rezar directamente a Dios, confiar solo en Dios y someterse plenamente a Él.
Las enseñanzas islámicas enfatizan el monoteísmo puro, y esta postura ha ayudado al Islam a mantener la pureza de su mensaje. El erudito judío Maimónides (m. 1204 d.C.) escribió que los musulmanes “adoran al Dios único de manera adecuada y sin mancha alguna,” permitiendo a los judíos rezar en las mezquitas cuando no había sinagogas disponibles. Por el contrario, prohibió a los judíos incluso entrar en las iglesias, que consideraba idólatras.
Por Qué Eso Importa
Por Qué Dios Merece Adoración Exclusiva
En este punto, tal vez te preguntes por qué los cristianos deberían preocuparse por si ciertas creencias o prácticas provienen de culturas paganas de hace siglos.
Porque Dios merece nuestra devoción plena e indivisible. A lo largo de las Escrituras, Dios advierte repetidamente contra asociarlo con otros. La creencia en Dios no debe carecer de significado; es adoración, confianza y sumisión.
“Yo soy el Señor, ¡ese es mi nombre! No cederé mi gloria a otro ni mi alabanza a los ídolos” (Isaías 42:8).
Seguir a Jesús significa seguir su camino, no las capas añadidas posteriormente por la cultura, la política, y el paganismo. Significa volver a la simple verdad por la que él vivió: Dios es uno, y solo Él merece ser adorado.
El Islam no rechaza a Jesús, sino que llama a las personas a volver al mensaje original de Jesús, el mensaje de Abraham, Moisés, y todos aquellos que Dios envió: adorar solo a Dios, sin compañeros ni intermediarios.
Conoce más sobre este mensaje: El Concepto de Dios en el Islam y El Islam: Una Forma de Vida.

Fuente del artículo
El Islam Explicado
El Islam Explicado es una iniciativa dedicada a informar al mundo hispanohablante sobre la verdad del Islam a través de diversos medios.
Otros Artículos


